PAILOU: Puerta arco de madera pintada
EL minarete-pagoda
Una cosa buena de este Mr. An es que puedo utilizar su
lavadora freeee, dice la madre con orgullo. Me quedo un poco perpleja y pienso
que podría ser un malentendido, pero igualmente me decido a aprovechar la
ocasión y la dejo en marcha antes de salir para
el barrio musulmán, a la calle HUAJUE.
Más tarde vería el resultado de su buena voluntad.
Colgado de la colada “estilo An”…
Es pronto por la mañana cuando llego a la taquilla. Un
viejo seco con KUFI
blanco bordado y DJELLEBA marrón
me vende las entradas sin mucho entusiasmo. Aprovecho para leer los carteles. Monumento Nacional Protegido (1988), lo
cual implica ayudas del gobierno para su restauración y mantenimiento.
Sorprendente si pensamos que tras el triunfo del comunismo fue cerrada y fue
sede de una fábrica de acero… Es que la vida da muchas vueltas, que diría
mi madre, ¿no?
Aprendo que aquí
hubo lugar de oración desde la dinastía Tang, de los mercaderes musulmanes
sunitas venidos de otros países por la RUTA DE LA SEDA y, más tarde, de sus
familias que fundaron al casarse con mujeres HAN chinas.
Hacen mención
especial al almirante naval CHENG HO, hijo de una prestigiosa familia
musulmana, famoso por haber limpiado el mar de la China de piratas. El construyó
esta mezquita en 1392 en el barrio de los extranjeros, fuera de las murallas
MING.
¡Nada de mezquita “tradicional” con gran patio, arcadas,
sala de oración, cúpulas, minaretes…! Aquí,
en cuanto traspasas la muralla te encuentras con la estructura de un templo
chino: 20 edificios en 5 patios, una PAGODA octogonal de 3 pisos en el centro a
modo de minarete (hoy desafectado, parece que no llama el muecín) y la sala de
oración al fondo recubierta de caligrafía, plantas y pájaros prohibida a los no
musulmanes.
El tejado
turquesa a cuatro aguas sostenido por vigas (dougong) ricamente decoradas
completa el encanto.
Ciertamente no es un lugar majestuoso, pienso sentada en
una especie de belvedere en medio de los jardines, pero se respira una paz, un
misterio, una sensación muy distinta de cuando entras en la gran mezquita de
Delhi o Ahmedabad por citar algunas.
Una familia de Mongolia me pide si podría sacarles una
foto…son turistas acomodados, bien se ve, modernos, con un hijo que habla
ingles así es que charlamos un rato sobre su provincia y mi país, cosa de
confraternizar.
Como se va acercando la hora de la oración
salgo y en metro me dispongo a buscar la LITTLE WILD GOOSE PAGODA en el templo budista JIANFU.
¿YOUYI ROAD, YOUYI ROAD? Despliego el plano llena de
esperanza.
¿Te parecía chupado esta vez? Pues vas a dar más vueltas
que un molino me dice mi vocecita dándome en la cresta. Según el plano no está
lejos de la boca del metro, pero por el momento nadie tiene la paciencia de desentrañarlo.
Finalmente, como siempre al borde de la desesperación,
aparece la iluminada que sabe, está cerca, por esta calle abajo.
Como ya estoy desmayada, me compro un JIAN BING en la pura calle en un carro un tanto sospechoso
encomendándome a los dioses, esta vez chinos, por más efecto, espero. Me siento
en la acera mientras observo con admiración al hombre que hace esculturas, sí,
esculturas de caramelo que hipnotizan a unos cuantos críos.
Ya “envenenada”, entro
en un parque arbolado exquisito, con varios pabellones y una campana gigantesca que parece que trae suerte en los negocios. ¡Esto
es lo mío! Y le doy a rebato, pagando, claro, que esta es una copia para
turistas. La original, del siglo XII se encuentra en la BELL TOWER.! ja!
La PAGODA, construida
en el siglo VIII para preservar las
SUTRAS BUDISTAS
traídas de la India por el monje YI JING y monumento
UNESCO 2014, no me emociona,
y sólo de pensar en otras vertiginosas escaleras de madera me dan mareos y mejor sigo a grupos de jóvenes y niños,
vestidos a la antigua usanza imperial al pabellón donde tendrá lugar la
recreación de la época antigua.
Bellísimos trajes de brocado, tocados sofisticados, joyas
rutilantes…niños, jóvenes, mayores, todos contagiados de un frenesí impactante
en defensa de su cultura “tradicional”. “Es que no debemos olvidar”. Cantan al unísono.
Y parece que no.
La TRADICION SE HA REVIVIDO CON FUERZA EN ESTA CHINA DE HOY.
Fotos: Cortesía de GOOGLE










