domingo, 19 de noviembre de 2017

LA CIUDAD AMURALLADA DE AMERICA DEL NORTE: QUEBEC
















Se terminaron los hielos y cómo volver al este, a la ciudad, llegar a Québec?
Comprar billetes de avión a "ultima hora" ya no resulta provechoso, sino todo lo contrario. Así que me quedan dos opciones: esperar hasta mediados de junio para una oferta o dar la vuelta al mundo combinando "chollos irresistibles". Y no resisto.


Greyhound Banff-Calgary; espera hasta medianoche en la estación cutre de los mismos para que me lleven al aeropuerto; vuelo a Edmonton; vuelo a Toronto, y finalmente, vuelo a Québec.
Toda la noche en danza hasta que un taxi (en la oficina de turismo me dicen que no hay bus para mi hotel...primera mentira "francesa" que me cuesta 35 Ca $) me deja a la puerta de lo que ha resultado ser una especie de motel en las afueras de la ciudad, pero con todo un ejercito de buses municipales a su servicio.
La primera impresión es desoladora, tan distinto todo de mis HI Hostelling de la COLUMBIA BRITANNICA. Entrada poco propicia, mostrador desangelado, conserje-manager suspicioso...
"Puede ir a desayunar mientras preparan la habitación. Baje por esa escalera".
El comedor estaba en el sotano: un montón de mesas y sillas y una ele de buffet bastante surtida y sorprendente dado el precio ofrecido esos días (luego me enteré que podía variar de un día al otro si no se había cancelado la cuenta).
Subo esperando lo peor. Una portuguesa reciclada, empeñada en hablar un francés macarronico, me da la llave y me pierdo en un dedalo de pasillos. Otras escaleras siniestras anuncian la piscina climatizada.
Cuando abro la puerta con la tarjeta impoluta me quedo paralizada: una enorme habitación clasica, gran ventanal al enorme patio central, baño confortabilisimo y, limpio como una patena. Nunca hay que fiarse de las apariencias, me digo regocijada disponiendome a no moverme de allí en cuatro días para empaparme a fondo de la gloriosa capital de los "franceses canadienses".
Primera estación comprar pases de autobus en le Tabac de Pierrot por allí cerca. El dueño es un tipo cetrino de pelo ensortijado, alto y fuerte, de risa estentorea, encantado de hablar sobre la India, sus gurus, su yoga, sus vacas sagradas y todos los topicos televisivos. Me da algunas informaciones practicas interesantes para sobrevivir en este Québec invadido por los gringos.


La parada del bus (incluído el del aeropuerto) al centro esta a cinco minutos del hotel en la avenida que va a la cascada de MONTMORENCY. Unos 15 minutos y me bajo cerca de la plaza YOUVILLE, en la parada de la Cote d'Abraham. Primera constatación, aqui, entre los "franceses", uno encuentra muchos negros africanos de Senegal, Congo, y mulatos de las Antillas, bien marchosos ellos. Pocos indios de la India.
Ya bien entrada la tarde, decido deambular un par de horas por la ciudad vieja, la Ville de QUEBEC.
Entro por la Porte Saint Jean, tan reconstruida que parece que los compagnons acaban de poner sus marcas en las piedras. Una sucesión de santos y santas me dan la bienvenida: Saint Anne, Saint Pierre, Saint Stanislas, Saint Paul, Saint Louis (mas bien santitOs)...y hasta la Sagrada Familia. De los aborigenes, de la FIRST NATIONS, que dicen ellos, una sola (a mi conocimiento) pequeñita con el nombre de DONACONNA donde se situa el convento de las Ursulinas.




Encuentro gran profusión de estatuas/monumentos de personajes de la conquista/colonización/cristianización, mas politicos recientes y militares de las ultimas guerras.
De los "primeros habitantes/poseedores", ni rastro, ni siquiera un pequeño busto o una obra de arte indigena como en el aeropuerto de Vancouver. !Al menos!


?Pero quién fue DONACONNA?
Eran los tiempos de "los descubrimientos", de la conquista, de la evangelización...entiendase la esclavitud, la explotación.
Era a principios del siglo XVI y el imperio español ya había sacado grandes cantidades de oro y plata de "sus" territorios americanos ratificados por el Papa.... El rey de Francia, Francisco I, ex prisionero de los españoles, no quiso ser menos.
Así fue como autorizó la exploración del marino bretón JACQUES CARTIER que con dos navíos arribó a la costa de Canada en 1535. El también debería descubrir un pasaje  "a las Indias especieras" por el oeste. Y, ganar almas para el dios verdadero, el unico.
https://www.google.co.in/search?q=explorateur+cartier+ca&ie=utf-8&oe=utf-8&client
Encontró varias islas, penetró en el golfo Saint Laurent donde vivían los IROQUESES, sedentarios, en sus casas "largas", cultivadores de maíz. Al percatarse de las intenciones de los blancos (dicen que ya los conocían) con la implantación de la gigantesca cruz y sus voces desaforadas, tornaronse hostiles. Cartier capturó a dos hijos del jefe algonquin DONACONNA, dizque para que le sirvieran de lenguas, y volvió a Francia con ellos a buscar ayuda.
Al año siguiente, con tres navíos y mas gente entró hasta STADACONA (Québec), capital de los iroqueses y de allí con pequeñas embarcaciones hasta HOCHELAGA (Montreal). Se abatió el invierno, se habían quedado prisioneros de los hielos y el escorbuto amenazaba con diezmarlos. Gracias a una medicina secreta de los indigenas, la infusión de THUJA OCCIDENTALIS, pudieron recuperarse y partir de nuevo a Francia no sin antes capturar al jefe DONACONNA que habían invitado a un banquete en su barco y contado a propósito del mitico reino de SAGUENAY.
En Francia fueron recibidos por el rey, que al escuchar el relato de tamañas riquezas decidió implicar a la monarquía en la expedicón y nombró a su amigo el cortesano hugonote y corsario reconocido JEAN FRANCOIS DE LA ROCQUE (esquilmador de españoles e ingleses) capitan general de la empresa por encima de Cartier.
Con cinco barcos salieron en 1541 en pos de "Eldorado" de Saguenay. El oro que encontró Cartier resultó pirita y sus diamantes cristal de roca de la mejor calidad.
Fracaso, perdidas cuantiosas.
Mas perdieron los iroqueses en el encuentro: murieron Danaconna y sus hijos en Francia, su tribu fue diezmada por la viruela y la gripe.
Francia habría de esperar a 1608 cuando CHAMPLAIN fundó la primera colonia permanente en lo que fuera STADACONA, ahora abandonada.
Buscando el convento de las ursulinas en la Haute Ville  me encuentro en la rue DONACONNA, ruelle, habría que decir, y no entiendo que habran querido mostrar los repartidores de honores con esta aproximación: jefe algonquín con la monja fundadora Maria de la Encarnación, civilizadora de niñas indigenas.
Nieves y hielos siguieron visitando los territorios arrebatados y fue solamente en 1981 cuando, por fin, el gobierno de Canada reconoció al jefe DONACONNA cono personaje historico nacional.







Una estela erigida en 1987 en el Sitio Historico Cartier-Brebeuf en las afueras de Quebec (Limoilou) recuerda su existencia y una pequeña villa cerca de Quebec lleva su nombre: DONACONNA.
!Pueda su espiritu descansar en paz en tierras enemigas!
Manana, debidamente historificada, sera de homenaje al río SAINT LAURENT.

FOTOS: Cortesía de GOOGLE

jueves, 2 de noviembre de 2017

COLUMBIA ICE FIELDS: ATHABASCA GLACIER y SKYWALKS
















Mareada estoy de tanta búsqueda. No hay forma de llegar a estos hielos, sin vehículo, por menos de 150 Ca$. Finalmente me decido a preguntar en la agencia del omnipotente BREWSTER, una compañía local dedicada al turismo de montaña. Ellos lo dominan todo: transporte, tours, hoteles, atracciones, vía ferrata…!qué es lo que no controlan! Han invertido millones de $ en “atracciones “dentro (y digo DENTRO) de los PARQUES NACIONALES DE BANFF Y JASPER, para desesperación de los ambientalistas.

La agencia está en su hotel, y a quién me encuentro? Pues a un catalán, esta vez, que experimenta “el sueño canadiense”, que también tiene sus defensores.
Me cuenta que trabajó primero en Vancouver y que ahora está esperando una buena oportunidad que le ha propuesto un cliente.
Me aconseja unirme al grupo para la marcha sobre el GLACIAR ATHABASCA, 4 horas, equipo incluido…El problema es que ya pasé la edad de la jubilación, le digo con cara de mosca muerta. Ah, entonces, no puede ir. Piden documentación, son muy estrictos, para ahorrarse problemas.
Conclusión, que me toca ir con otro grupo que irá en autobús: LAKE LOUISE, carretera escénica con oso incluido, ATHABASCA GLACIER CON EL ICE EXPLORER, SKYWALK EN COLUMBIA ICE FIELD en el JASPER NACIONAL PARK.
Mas lagos, mas picos nevados y hasta lunch buffet y merienda picnic…
¿Hay quién de más por casi 200 Ca $? Me digo, que es una vez en la vida, que está altamente recomendado, con certificado de excelencia de TRIPADVISOR. No escucho mi vocecita amiga que siempre me aconseja bien. “Cállate, aguafiestas”, le digo mientras aun estoy a tiempo de evitar la catástrofe.
Pero claro, ya estaba embarcada de buena mañana, rodeada de turistas deseosos de aventura, y, encima, ellos venían de Calgary, ¡los pobres! Exultantes de emoción ante la aventura.

Tras mucho “admiramiento y oh oh ohs” llegamos al GLACIER SKYWALK, a pie de carretera. Nuestro grupo tenía hora reservada y eso nos evitó las aglomeraciones consabidas. Hay que reconocer, y lo admiro, que es una maravilla de ingeniería de acero estructural, de cristal estructural y algo de madera que costó 21 millones de CA $ y tardó 3 años en construirse. Es un circuito de 1 km cuyos primeros 400 m albergan una exposición/interpretación del cañón, las montañas, los fósiles y animales y los aborígenes que vivian en la zona, todo muy bien explicado por la audio guías. A continuación la estrella: una plataforma de cristal a 280 m sobre el SUNWAPTA WALLEY rodeado de picos nevados que se proyecta 35 m sobre el precipicio.
Este suelo cristalino me recuerda el puente Calatrava de Bilbao que tantos mareos y angustias daba a ciertas personas y que han terminado por recubrirlo.
Aquí también, al principio, da una extraña sensación de andar por los aires y cuando ya en el medio empieza ese levísimo bamboleo, uno tiene el reflejo de ir a aferrarse a la barandilla o sentarse en el suelo. Pero de ahí a definirlo y venderlo como una experiencia única y altamente emocionante y terroríficamente sorprendente va un abismo.
Llegamos al restaurante en olor de multitudes…baile de mesas y gentes a la caza de sillas, platos y cubiertos, bebidas, colas en el inmenso buffet y, de repente, como por arte de magia, quedamos solos acompañados por un ejército de camareras que preparan nuestro turno. Todo es un baile cronometrado y hay que salir con la comida en la boca, así es que me preparo un amaretako con unos cuantos brownies para más tarde.
¡Salir salir salir! El tiempo apremia, nuestro turno no puede esperar, se desgañita el guía.



Y en esas llegamos al punto donde se aborda el ICE EXPLORER, una especie de autobús monstruo para 56 personas, especialmente preparado para andar por el hielo, ir cabeza abajo cabeza arriba, con unas ruedas monstruosas.
“22 de estos TERRA BUS pertenecen a Brewster, sólo uno trabaja en la Antártida para la investigación. Cuestan 1 millón de CA $” Dice el chofer-guía todo musculo con orgullo como si fuera suyo propio. ¿Alguna pregunta? Silencio.
Estamos en el GLACIAR ATHABASCA en el Columbia Icefield, uno de los mayores campos de hielo no polar del mundo.
Bajamos y nos regala 20’, ni uno más, para andar y sacar fotos y chupar hielo y coger agua… por encima del glaciar, que en 125 años ha perdido 1 km y medio de longitud y la mitad de su volumen. Los mojones atestiguan la terrible recesión del Athabasca con su cola de pedrería.
Nos recoge nuestro Míster Musculo y nos devuelve en una nube de polvo al acceso.
¿Propina? Tengo ganas de pedirle que me devuelvan mi dinero, más bien.

Y me pregunto.
¿Cómo el Gobierno de Canadá ha permitido estos dos negocios privados en PARQUES NACIONALES, supuestamente protegidos?
¿Cómo, además, permiten el acoso incesante al GLACIAR ATHABASCA en esos monstruos motorizados que vomitan miles de gentes cada temporada sobre sus hielos en recesión?
“DINERO DINERO DINERO” dicen los defensores del medio ambiente.









Pero yo no me conformo, quiero descubrir el secreto del ATHABASCA, su alma escondida en sus entrañas al amparo de la horda vociferante y pagadora.
Así me entero que WILL GADD, guía y escalador glaciar, muy preocupado por la desaparición de glaciares a causa del cambio climático, contactó con el profesor-científico SHARP MARTIN de la UNIVERSIDAD DE ALBERTA y organizó una expedición en colaboración con el MUSEO DE CIENCIAS Y TECNOLOGIA DE CANADA. https://www.redbull.com/be-fr/escalade-glace-will-gadd-glacier-athabasca
El objetivo era comprender como el agua se desplaza bajo el glaciar, a fin de que se pueda modalizar-modelar su retroceso.
Por una grieta bajaron en vertical hasta los 110m de donde, al percibir crujidos extraños, temerosos de alguna catástrofe, decidieron volver a la superficie.
Constataron que aunque la temperatura exterior era de -37 grados, dentro de la grieta no superaba los 0 grados debido al aire caliente que emerge de las entrañas de la tierra. Este es un glaciar “templado”, y si la temperatura aumenta 1 grado, las consecuencias pueden ser dramáticas.
 “Hasta los 30 m una luz azulada nos envuelve en la irrealidad más bella; a 50 m una tenue luz y después, la noche más negra”.

¿Qué descubrieron?
Al principio, en la gruta, debieron sortear pozas de agua como habían previsto. Más tarde hicieron un descubrimiento sorprendente: manchas amarillas en las paredes de la grieta que no podían deberse a las rocas.
Se trataba de BIOFILMS, algo que no se había visto jamás anteriormente bajo un glaciar. Se tomaron muestras y fueron enviadas para su análisis a la universidad de BRISTOL, a cargo de ASHLEY DUBRIC…
A 100 m constatan estupefactos que las grietas en las paredes no chorrean agua como habría que esperar ya que el hielo se va derritiendo a causa de la enorme presión.
“Llegados a los 110 metros, el miedo a lo desconocido, nuestro peor enemigo en esas profundidades, nos hizo volver aunque presentíamos que podíamos estar cerca del punto donde el glaciar se conecta a la superficie, unos 20/60 m mas de recorrido.” Precisa GADD.
Esta expedición impresionante, estas fotos bellísimas, el coraje de estos hombres, su amor por la ciencia y la Naturaleza, me han reconciliado con la vida, con el verdadero GLACIAR ATHABASCA en peligro de desaparición como tantos otros de nuestro atormentado planeta.
¡Gracias, WILL GADD! 


FOTOS: Cortesía de GOOGLE








viernes, 27 de octubre de 2017

RIVER BOW FALL AND LAKE LOUISE






















Con la calefacción a toda marcha me duermo soñando con los que, guiados por los indígenas de la zona, "descubrieron" el Lago Louise en 1882. Los indígenas STONEY que la habitaban lo llamaban “El lago de los peces pequeños” porque siempre algunos sobrevivían, minúsculos, a los hielos del invierno.
Sin embargo este nombre no les pareció bastante ilustre a los conquistadores anglosajones, así que lo rebautizaron con el nombre de LAKE LOUISE en honor de la hija de la reina Victoria, esposa del gobernador general de Canadá en la época.

Esta mañana hace un frio acuchillador con todo y anorak tropical, la niebla nos envuelve pertinaz y apenas deja vislumbrar al Roam que me llevara al pueblo del lago Louise gratis, sí, así como suena, porque estamos a finales de mayo y empieza la temporada turística en el parque. Todo con el objetivo de restringir en la medida de lo posible la entrada de vehículos privados en esta zona de tan delicado equilibrio. ¿No se lo tendrían que apuntar algunos?
Vamos subiendo los 4 km por entre los abetos que se alzan majestuosos sobre la nieve hasta los 1731 m curva mas curva aprisionados por las montañas altivas tachonadas de plata. Y, perdida ya toda esperanza, se produce el milagro. Aparecemos en una explanada frente a un lago glacial custodiado por altos picos de nívea blancura. El sol ha desgarrado la niebla y viene a contemplarse en las aguas heladas del lago que poco a poco van cuarteándose bajo su caricia. Me acerco a la orilla embelesada, me apodero de un trozo de cristal y me lo paso por la cara deseándome suerte.

Somos pocos a esta hora de la mañana, el jardín del hotel Fairmont parece encantado, luego vendrán las hordas de fin de semana, me dicen, que todo lo pervierten, que gritan, que se contorsionan, que hacen carreras por la senda que bordea el lago y aplastan todo lo que queda a su paso.
¡Qué privilegio! Me digo. Sólo dos o tres personas más enamoradas de la Naturaleza, contemplando el azul que se atisba en las grietas del hielo, los brotes esmeralda de los rododendros, los reflejos irisados de este sol generoso por el sendero de 3 km que lleva al nacimiento del lago, al pie de los glaciares.
En unos cuantos días más fundirá el hielo y las aguas recuperaran su glorioso azul turquesa gracias a las partículas arrastradas de los glaciares, suspendidas en la superficie, que refractan la luz solar. Vuelvo a Banff con mi Roam amigo.

Por la tarde decido llegar a pie a la BOW FALL atravesando el puente y cogiendo el sendero a la izquierda. Unas escaleras mortalitas para pasar un promontorio y de repente la tan cacareada catarata que ha resultado ser un saltito de agua de 10 m en medio de un parque manicureado y accesible para toda clase de vehículos, teniendo en cuenta a las familias con niños y gentes con discapacidad deseosas de gozar de la Naturaleza.
No todo va a ser salvaje, puro, original y por ende peligroso a veces o al menos de difícil acceso, recapacito luchando por digerir mi “desilusión”. Ellos también tienen derecho a desenclaustrarse, a recibir las energías de la tierra. Además, alguien me comenta que en invierno, helada, es un espectáculo fantástico. Sera.

Bueno, la verdad es que las desilusiones dan palo, ahora me entran ganas de desquitarme, de hacerme un regalo… antes de subir a mi refugio pasaré un par de horitas a remojo en la UPPER HOT SPRING, para entendernos una especie de balneario rustico de aguas sulfurosas. Pensaba yo.
Salen estas aguas de la SULPHUR MOUNTAIN, de una grieta profundísima de las entrañas de la tierra. Mucho antes de 1880 los indígenas utilizaban estas aguas, que consideraban sagradas, para sus curaciones.
Por aquel entonces aparecieron los trabajadores del ferrocarril y empezó una enconada disputa sobre la pertenencia del milagro. El gobierno cortó por lo sano y las anexionó al BANFF NATIONAL PARK, patrimonio de la humanidad.
Desde entonces se han venido realizando obras para “mejorar” el surtidero, para ponerlo a la altura de otros famosos balnearios europeos de principios del siglo XX, en pleno fervor de las aguas curativas. Y ahora me viene a la memoria mi abuela materna que abogaba por “tomar las aguas” 10 días al año en un pueblecito de Guipúzcoa, Cestona, para mantenerse rozagante y estrechar los lazos del clan…
Me subo en el ROAM. En frente se sienta un joven estrafalario: fideo frágil, gorro de canario, ojillos chispeantes, pantalón vaquero que haría las delicias de los “pachucos”. Cuando abre la boca se le despeñan los dientes encabalgados.
¡Y, resultó ser un gallego! De un pueblecito cercano a la frontera de Portugal que hastiado de la falta de oportunidades, y aleccionado por un primo suyo, decidió tentar suerte en Canadá. Con él confirmé eso de que todos los caminos llevan a Roma, aunque, a veces, haya que tomar un atajo enrevesado y costoso (1000EU). Parece ser que, como en mi India, existen en España “facilitadores” eficaces y serios a precios exorbitantes, claro. Pero él ya estaba allí, trabajando, contento, medrando, gozando de toda la confianza de sus empleadores en la industria hotelera. Su horizonte se había ensanchado, hasta había aprendido a jugar al golf…gratis en los campos municipales.
Llego expectante, la RUNDLE MOUNTAIN me da la bienvenida.
“Quiero ir a la piscina exterior”, preciso. Me cambio y salgo a una especie de terraza rodeada de montañas. El agua está caliente, sí, pero no noto ningún olor demoniaco, azufrado. ¿Sería hoy el día de las trampas? ¿Me habría equivocado? No. Bien había leído yo a la entrada toda la historia por mí conocida. Luego me enteré de que desde el año 2000 no sale agua del surtidero en invierno y las autoridades deben suplirla con las del suministro municipal, calentándolas a igual temperatura.
Me sumerjo, saco media cabeza y me abrazo a cada una de las montañas que voy recitando como plegaria. Ha salido el viento gélido de la tarde, es hora de recogerse, pero aun debo esperar un rato congelándome porque no puedo con la taquilla de la ropa y tengo que esperar a que aparezca alguna de estas mujeres exultantes del HOT SPRING.
Para cuando llego al albergue las sombras ya se han apoderado del camino. Tiritando, empujo el portón, recibo la llave de la jovencita de turno entelefonada y enfilo directamente a la cocina.
Mañana el GLACIAR ATHABASCA me espera.

FOTOS: Cortesía de GOOGLE