Mostrando entradas con la etiqueta CRISTIANIZACION. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CRISTIANIZACION. Mostrar todas las entradas

sábado, 3 de enero de 2015

CERRO TEPOZTECO (Morelos): LA PRINCESA Y EL PAJARILLO DIOS DEL VIENTO















Tepoztlan de mañana, tempranito, me enamora. La bruma, de níveo cendal, esconde los encantos de este Tepozteco mítico.
“No lloverá, la niebla es el regalo de nuestros dioses”. Me dice  la mujer vieja que barre la cuesta con esmero envuelta en sus faldamentos. Hago acto de fe y troto hasta el mercado para reparar fuerzas que me permitan volar los dos kilómetros  del sendero que lleva a la pirámide en lo alto del cerro.
Afortunadamente aun duermen los mercaderes de recuerdos y regalos; de agüitas y nieves: de OVNIS. Los mesones todavía no han empezado el servicio y ya una familia  del DF está buscando un sitio para restaurarse. Taconuda ella, me pregunto cómo subirá por este pedregal invadido por raíces avasalladoras.





Es un trepar sin aliento por el sendero boscoso impregnado de olor a tierra mojada y el perfume de los helechos recién despertados. Unos cuantos recodos empedrados  me brindan la ocasión de alzar los ojos  y admirar los arboles poderosos, las hojas brillantes como esmeraldas, las rocas misteriosas que se yerguen como centinelas de la puerta del paraíso.
Una banda de jóvenes de piernas de acero me pasan  saltando de piedra en piedra a un ritmo vertiginoso. Me animan entre risas a seguir su ejemplo.
“No hay que demorarse, se pierde la energía y uno ya solo piensa en devolverse. Es cuestión de subir, subir y subir sin pensar, sin darse un respiro. Ese es el secreto,  aspirar la energía”
Pues nada, pienso.! A obedecer a los que saben!
Y ya llegando la puntilla Unas cuantas terrazas abruptas, territorio de los coaties, que empiezan a asediar a un grupo de estudiantes USA que chillan como si se tratara de escapar de la viuda negra, lo cual, curiosamente anima a los animalitos a perseguirlas con encono subiéndoseles por las piernas.

Escaleras metálicas para llegar a la taquilla del parque, cosa insólita que se pague una vez alcanzada la cima, y, por fin, la pirámide, o mejor diríamos los escasos restos del adoratorio del dios del viento y el pulque, Ehécatl, erigido allá por los años mil de nuestra era.





Me siento en lo alto de la pirámide, cierro los ojos y escucho la palabra del Viento ascendiendo del valle por entre las gargantas de los cerros. Tepoztlan aparece en todo su esplendor bajo el ojo vigilante del templo de la Natividad.
Y recuerdo…
Había una vez una princesa tan bella, tan bella, que el dios EHECATL quedose prendado de ella  cuando la vio bañarse en el río Atongo. Entonces, el dios le envió un viento fecundado/un pajarillo y ella quedo milagrosamente preñada.
Su padre, enfurecido, la encerró y cuando el niño nació se dispuso a deshacerse de él.
Primero ordenó a unos hombres de confianza abandonarlo en el hormiguero de las terribles hormigas rojas. De nada sirvió porque a las dos semanas encontraron que las hormigas habían alimentado al niño con su miel.
“Ahorita lo dejaran  en el secarral a los pies de un maguey, allí se morirá de sed”


Dicho y hecho, sus hombres depositaron al niño en el sitio más ardiente del reino. Pero de nada sirvió porque a las dos semanas encontraron que el maguey había bajado amorosamente sus pencas y había alimentado al niño con su hidromiel.
Enfurecido el rey, mando que lo metieran en una caja de madera y lo echaran río abajo por el Atongo. Esta vez se desharía de él, nadie podría salvarlo.
Y sucedió que una pareja de ancianos lo encontraron milagrosamente, lo criaron y le enseñaron amorosamente todo lo que sabían.
TEPOZTECATL, que así se llamaba el príncipe, creció y creció y en Xochicalco derrotó al monstruo Xochilcalcatl, sediento de victimas humanas. Así fue festejado en Cuernavaca por su proeza. Al salir se llevó el sonoro teponaztli, corrió a Tepoztlan y después de crear una barranca con un chorro de orina para detener a sus perseguidores, subió al cerro  y allí tocó con fuerza.


Tepoztecat l gobernó con sabiduría y en 1518 aceptó la fe de los conquistadores y fue bautizado por el dominico Santo Domingo de la Asunción tras perder EL RETO DE LOS DIOSES.
Cuentan que el dominico le propuso a Tepozcatl  probar la fuerza de sus dioses, así sabrían cual era el más poderoso y verdadero. Subieron a lo alto de la pirámide, el cacique con su dios Ometochtli de piedra y el misionero con Jesucristo en la cruz de hierro, y desde allí echaron a sus dioses  con toda su fuerza, con toda su fe, con toda su esperanza, hasta los pies del cerro.
Ometochitl, de piedra, se hizo pedazos. Jesucristo en su cruz de hierro salió indemne.
El cacique se convirtió como había prometido, aceptando la superioridad del dios de los blancos barbudos. Más tarde tendría que luchar contra otros caciques aliados que no aceptaban su traición.
Y así fue como empezó la cristianización de Tepoztlan, con las agua bautismales del arroyo que corre a los pies del cerro Tepoz. La CRUZ DE AXITLA da testimonio de este milagro…
Pero esta es la palabra de los vencedores. No tuvo tanta suerte el dominico Fray Bartolomé Arrazola del cuento de AUGUSTO MONTERROSO “EL ECLIPSE”, con los mayas de la selva de Guatemala: ELLOS SABIAN y SU CORAZON ALTANERO ACABO CHORREANDO SANGRE EN EL ALTAR DE LOS SACRIFICIOS.
Y me pregunto: ¿Por qué a los dioses de los humanos les atraen tanto las vírgenes bellas?
Y me maravillo: ¡Qué  capacidad de manipulación la de los humanos vencedores para desvirtuar el patrimonio cultural de los vencidos!







Y cada año, TEPOZTITLAN, este pueblo del MEXICO LIBRE del estado de Morelos, celebra la fiesta DE EL RETO el  8 de septiembre con gran pompa y devoción…
Pero algunos no se rinden…


 .

FOTOS: Cortesia de GOOGLE