viernes, 5 de junio de 2020

THAILANDIA : DE BUDHAS Y REYES EN BANGKOK
















Mi primera noticia del país fue gracias a nuestra proverbial revista catalogo de gracias de las monarquías reinantes y en dorado exilio. Recuerdo que hablaban de una reina de ensueño y un rey justo y sabio y de vocación musical, adorados por sus súbditos.
Mas tarde la imagen de aquel paraíso se ensombreció y se convirtió en un polo de turismo sexual, trabajo infantil y “esclavo”.
Y llego el día en que declararon que debía ser tenido como modelo de desarrollo económico: ¡TIGRE DEL SUDESTE ASIATICO!
Y, prohibieron la prostitución infantil, reforzaron la prohibición de la venta de esposas e hijos, prohibieron el trabajo infantil, con el sano propósito de remoralizar la patria.
Nunca fui a Thailandia. Allí no me encontrarían, decía yo.


Había bajado la guardia. Recordando mi amada Colombia, esperando con ansia la llegada del agua de mayo, me cogió desprevenida la invitación.
¿Por qué no vienes y pasas con nosotros diez días en BANGKOK? Estaremos en casa de mi hijo, pero tú puedes ir a tu aire, ¡que te conozco!
Y me embarcó en la experiencia impulsada por las alegrías grises de la vida cotidiana.

¡Bien empezamos! La Thai es una compañía excelente que se desvive este año de la celebración del cincuentenario. Interior malva y rosado. Mantas lila profundo. Me predispone la sonrisa del personal de a bordo. Antes del calambre descubro que hemos llegado a SUVARNABHUMI, el aeropuerto de BANGKOK, con su modernidad “verdadera”, sus plantas verdaderas, sus orquídeas verdaderas, sus policías que verdaderamente saben como tratar un pasaporte extranjero.
Me dirijo a los servicios con la esperanza de encontrar un punto de referencia al que asirme: papel ausente, grifos secos, aguas mayores y menores tapizando la cerámica última generación. No!!!!!! Todo esta impecable, no como en la estación de autobuses de Bilbao la vez que tuve una urgencia. Tanta perfección me dejo adolorida en mi ego euzkaldun!

Y allí estaba Seri hecho dientes dándome la bienvenida. Atravesamos la ciudad que por momentos me recordaba barrios de Bogota o del DF, lleno de cables por todas partes, vendedores de fruta, flores y comida en las calles. Enormes rascacielos desafiantes se alzaban en medio de casas de madera condenadas protegidas por árboles lujuriantes. Coches, coches y coches. Alguna moto.
“Es el nuevo tren al aeropuerto, acaba de empezar, de los alemanes…” Precisa Seri con orgullo. “Tenemos también un tren aéreo y metro. Todo de lo más moderno. Gracias a nuestro rey Bhumibol amante del pueblo no como otros que no hacen nada mas que robar….”
Ahora comprendo la omnipresencia de los retratos de la pareja real, me dije.

Llegamos. En la esquina un “SEVEN ELEVEN”, a media calle un buffet coreano, en frente de la casa un jardín-restaurante que se anuncia como la “casa del auténtico pastel de queso americano”. Ahí ya me quedo perdida. Dos ninfas, 40 kilos en bruto, montadas en brillantes plataformas de 10 centímetros hacen perder el equilibrio a mi acompañante. El vestido, recortado por ambos extremos, hará las delicias de los tycons de la industria textil.

Hoy “ladrillos y yeso”en la casi isla de RATTANAKOSIN. Nos deja en la puerta de la Oficina de Turismo por aquello de encontrar un nuevo milagro de desarrollo, pero no, no entienden y solo están programados para dar mapas y sonrisas. ¿KO LANTA? ¿BUS? ¿TREN? Para terminar…?Las barcas reales? ¿Se puede atravesar el río?... Y me pregunto por que estoy perdiendo mi precioso tiempo en este dialogo de besugos.
Resultado. El embarcadero esta tapizado de sacos de arena, me toca subir por el puente PINKLAO y caminar por un dédalo de callejuelas entre casas de madera destartaladas que exponen sus tripas a la mirada indiscreta, niños ágiles como sierpes rutilantes viejas de dientes “betelizados” rojos rojos puestecillos de comida fragantes y estratégicamente alguna indicación medio podrida de “las barcas”. Todo encharcado.
Tras confraternizar media hora, “museo-aparcamiento” cerrado por inundación. Las BARCAS REALES efectivamente están allí, rojo, amarillo y oro asoman sus proas orgullosas en medio de las aguas. Respiro hondo y vuelta atrás sin atender la oferta maravillosa de un amigo que quiere hacernos atravesar el canal en su LONG TAIL BOAT antebellum.

Atravesamos el mercadillo de pescado seco que hace pantalla al embarcadero THA TIEN, chipironcitos, gambitas, pescaditos capturados en sus juegos infantiles, el olor me traspasa hasta el alma y entro en el templo, WAT PHO, como perseguida por el diablo.
“Esta cerrado, es la hora de comer” dice el fabulador de turno. Le señalo la puerta abierta de par en par con cara de asco y llego directamente al BUDHA RECLINADO.
Un gentío descalzándose, retorcimientos de cuello para intentar captar la inmensidad de esta estatua de 46 mts de larga y 15 de altura a través de las “ventanas”, me despistojo adivinando las 108 marcas auspiciosas del verdadero BUDHA en sus pies incrustados de nácar, pero no contribuyo a la música de los calderos de la ofrenda,
Tengo que admitir que prefiero mis templos de la INDIA DEL SUR, puro granito ellos, miríadas de estatuas, flores y fieles y gopurams y estanques y hasta murciélagos. ¡Vida!
¡Aquí todo luce novísimo! Restaurado dicen ellos. Prefiero el estilo antiguo de recubrimiento de cheddis, pagodas, muros y palacios con minúsculas piezas de cerámica china decoradas a mano. Este estilo de decoración pomposo de cristales de colores rutilantes y estatuas doradísimas sin alma me deja acongojada. Me refugio en un patio interior cerca de la ESCUELA DE MASAJE, y acaricio el cementerio de estatuas de granito antiguas desmembradas.
Me tomo mi sopa, TOM YAM KUNG, en un resto que parece una tienda de ultramarinos de principios del siglo XX, madera de palo rosa y cristales biselados, frente al Wat y en la acera palpitante de thais. ¡No hay mendigos!

El sol aprovecha para achicharrarme mientras busco la entrada del ROYAL PALACE  y su WAT PHRA KAEW. Cola paciente, vuelta a la entrada para solicitar una camisa que oculte el esplendor de mis exultantes brazos sexagenarios. ¡Maldición! Esto huele como la burka de la mezquita AL AZAHAR del Cairo.
Y mas Budhas, y siempre Budhas y Budhas. El BUDHA DE ESMERALDA es una pequeña estatua de nefrita, en realidad, encaramada en un altar dorado que roza el techo. Y me pregunto si Sakyamuni tendría la intención de obnubilar a sus seguidores.
Mas patios, mas pagodas, mas dorado, mas hojitas de oro volanderas en un Budha que da la impresión de estar despellejándose.
El palacio no me impresiona, dos salas de trono despojadas y huecas, un museo huérfano, la guardia real para delicia de los foteros. Me recupero de la nada en un jardincillo antes de ir a la cola de la moralidad y el respeto a devolver la camisa odorante.

¡A la calle! Allí habría de encontrar el secreto.
Deambulo por el MERCADO DE AMULETOS. Nada de eso podría protegerme cuando desafío al destino, pienso yo, mientras finjo interesarme en el “gancho” que ausculta una piedrecita tallada con una lupa.
Descubro una tienda de piedras semi-preciosas en bruto, de Brasil, de África, dice la mujer bajo los rayos oculares del marido rollizo cadenon de oro al cuello con cuatro amuletos encapsulados. Compro algunas pulseras de ágata por aquello de los negocios.
Descubro una tienda de un chino, joven aterciopelado que me explica con fervor el origen de sus estatuas de piedra pintadas a la antigua usanza. Una belleza que no podré llevar conmigo.
Es tarde para atravesar el CHAO PHRAYA RIVER y llegarme al WAT ARUN, así es que me siento en un jardincillo, en las escalinatas al borde del agua, contemplando el Wat jugando con las sombras en la otra orilla.

Esperando a Seri frente al palacio real llegó la noche con el propósito de hacerme amiga de barcos y trenes, de metro y tuc-tucs. La providencial panadería AU BON PAIN endulza la espera. El trafago de gentes “invisibles” preparándose para los sueños, desplazando sombrillas ajenas, instalando plásticos cortineros, desenterrando risas presurosas y miradas inquisitivas me hizo comprender otra dimensión de esta ciudad cegadora.
Tortilla y pimientos del piquillo en casa.

FOTOS: Cortesia de GOOGLE



10 comentarios:

  1. PASEANDO (que mas quisiera)por las playas de Krabi en el sur de Thailandia con esa foto maravillosa que me encontre el otro dia, me he acordado de mi aterrizaje en Bangkok...
    En cuanto acabe este glorioso encierro "misterioso", en diciembre, me ire unos dias a las playas del sur. Espero.
    Saludos

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  2. Entre lo ahorrado en gasolina etc, por la cuarentena y tus viajes maravillosamente retratados me ahorras una pasta. jajajaja . Así es que te debo varias. Yo que no viajo comparado contigo, me añoro los masajes Tahi en las playas de Benidorm-maravillosos por cierto- entre la clandestinidad y el encanto a tres de la piel. Lo malo, como siempre, de no entender idiomas, es perderme la información que pudiera obtener de la tailandesa de turno. Aunque si perfecciono mi arte de masajista. Un abrazo chicarrona del norte en el sur.

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  3. Te has presentado para alcalde de tu Benidorm? Meritos no te faltarian...
    La verdad es que en Thailandia, vayas a donde vayas, es una nube de carteles de masajes. Dicen que las masajistas "reales" son muy eficientes...te dejan "pal trapo", pero luego te recuperas como un clavel.
    Tu persevera

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  4. Muy de acuerdo contigo, mi maharaní de Pondy, mucho brillo, dorados en exceso, límpidas estatuas..... Tal vez sí, mejor esos templos hindúes que tu llamas 'mis templos de la INDIA DEL SUR", de granito visto, con flores ¿y murciélagos?. En todo caso, bonita descripción de aquel paseo thai.¡Vida!
    Besotes,

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  5. Hola hola, VIM!M por lo de Mahou. Jiji
    Es verdad que tienen pasion por Los "papelillos de oro puro" que pegan en todos los Budhas.
    Ahora que lo dices, murcielagos, si, monton. A lo mejor los aniquilan ahora con eso del Corona.
    Esa Kho que nos pusiste no la conozco, pero sera lo mismo que, una isla mas paraiso de colgados adoradores de la luna.
    Gracias por tu apreciacion, Sr. Tigre
    Bssss

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  6. Seguro que habrías cambiado todos los dorados thailandeses por un rollito de papel en un retrete limpio.
    Un abrazo grande, como siempre.

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  7. Uyyuyuy, mi Macj! Que "terribol" es su Mercé. Que ese palabro pertenece a la RAE del pasado.
    Jajaja!
    Mas besos

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    1. Pues como una servidora de usted. Si es que una es del siglo pasado.
      Besos risueños.

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  8. Hola Igoa: Falta lo de "Érase una vez" para que parezca el comienzo de un cuento: Érase una vez "una reina de ensueño y un rey justo y sabio y de vocación musical, adorados por sus súbditos"... No he estado en Tailandia, pero las noticias que nos llegan es que en la actualidad, hay una mezcla de esos elementos que nos cuentas: turismo sexual+tigre asiático...
    Comparto tu predilección por el estilo antiguo de pagodas, etc y la aversión por el estilo pomposo...y además ¡frío!
    Un abrazo!

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  9. Ay, es que en los anos sesenta la revista Hola se llenaba con reportages u fotos de los reyes de Thailandia, del Sha de Persia y su Farab Diba, y las cortes europeas, amen de algunos "famosos" y sus residencias y yates...
    La naturaleza ha sido generosa con los Thais y todavia no han logrado "modernizar" el su lejano.
    Bssss, ya menos confinados con amanecer

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