¡Mal empezamos! Uno a uno van saliendo los vehículos de los “cerveceros” bien alineados como en sentina…de buque negrero, medio dormidos, pelos en batalla y bolsones preñados.
Los nuestros, ni
noticia. La avenida Ferroviaria desierta. Una hora a pie de acera; Fátima ha desaparecido y empezamos a elaborar
toda una serie de conjeturas “timoturista” de las que corren por el pueblo.
Buscándola por la
agencias, finalmente aparece con el tal Alfredo, chofer-manager de la
expedición con sus dos vehículos. Cargamos y empezamos viaje. Los brasileiros
parecen de buen humor, ellos ya han pasado por otras de la serie desde que
salieron del Sertao.
EL
CEMENTERIO DE TRENES, reliquia de la fiebre de la plata, se perfila en la blancura de la mañana coronados sus vagones de mujeres en poses “feisbukistas” regalo a sus fieles seguidores. Nuestro Alfredo no tiene ganas de charletas y se queda con sus amigos a la zaga. Y yo, tranquilamente despanzurrada en el asiento trasero disfrutando del silencio.
CEMENTERIO DE TRENES, reliquia de la fiebre de la plata, se perfila en la blancura de la mañana coronados sus vagones de mujeres en poses “feisbukistas” regalo a sus fieles seguidores. Nuestro Alfredo no tiene ganas de charletas y se queda con sus amigos a la zaga. Y yo, tranquilamente despanzurrada en el asiento trasero disfrutando del silencio.
Salimos hacia COLCHANI, pequeño pueblo indígena en
el norte de El SALAR dedicado a la producción de sal yodada. Cortan bloques,
los muelen, los purifican en hornos de TOLA, añaden yodo para el consumo humano
y, mujeres y niños (los fines de semana) la embolsan. Antes la transportaban a
lomo de llama hasta el sur, a Tarija, para trocarla contra alimentos y
textiles.
Hoy, organizados en la COOPERATIVA “ROSARIO LIMITADA”, poseen su propio camión y
la venden en Sucre, en Potosí… y hasta la exportan a Brasil, dicen. Sin
embargo, siguen trabajando con una tecnología rudimentaria, ya que la inversión
necesaria es muy elevada para el precio de la sal.
Así, aunque producen 2 toneladas de sal diarias,
apenas reciben un jornal que les permita vivir dignamente, trabajando toda la
familia.
En Colchani otras familias se dedican a la fabricación
y venta de artesanía de sal. Es un trabajo laborioso cortar los bloques,
machacarlos, disolverlos, preparar los moldes y después de tres meses de secado
pulirlos y pintarlos. Todo eso por 5, 10 o 20 bolivianos que los turistas extranjeros pagan
gustosos.
El MUSEO de sal reúne piezas interesantes en lo
que fuera el HOTEL DE SAL PLAYA BLANCA, declarado ilegal por la
justicia a causa de sus alcantarillas “subterreno”que contaminaban las aguas
del SALAR. Parece ser que ahora han tomado medidas “ecológicas”, y que los
detritus y aguas menores y mayores las llevan a Uyuni para su tratamiento…
Nuestro Alfredo
prepara la comida al aire libre, al relumbre de la sal. Hoy un kilo menos y
unos cientos de “viruses” muertos con la inestimable ayuda de la Coca-Cola. Salimos hacia INKAWASI.
Es media tarde.
Un mar níveo con reflejos dorados. El sol nos hace guiños entre los cactus
gigantes (Tricocereus Pascana),
venerables, igualitos a los de Atacama. Enhiestos, barbas agrestes, vigilantes,
a la espera de esos extraterrestres que dicen aparecer aquí arropados por las
sombras.
Unas mujeres
indígenas se encargan de controlar las entradas a la isla y el baño que han
tenido la buena idea de construir a la salida del camino de ronda, aunque, por
aquello de la praxis, debieran haberlo anunciado al inicio para evitar
tentaciones pecaminosas.
(Menos mal que no
había esta tropa.
!Ventajas del
invierno! Gracias diosito!!!!)
¡Y parecía
inocente la INKAWASI! La cosa es que
en cuanto le da uno a los repechitos empieza a sacar la lengua como perro acalorado. Es que… los casi 4000 metros no perdonan.
Caminito lindo entre el roquedal cobrizo de la cabeza del antiguo volcán
sumergido en gigantesco lago prehistórico hace unos 40 000 años. Hasta podemos
palpar la frágil estructura pseudo coralina incrustada con depósitos de fósiles
y algas. Desde lo alto, en una vista de 360 grados, el SALAR DE UYUNI se
nos manifiesta en todo su esplendor al caer la tarde. El sol se va durmiendo
arrastrando su capa rosada (HOMENAJE a Lorca) y su amante Violeta se insinúa en
el horizonte…
¡Es hora de
partir! Vocea Alfredo. Aquí anochece de golpe y tardaremos en llegar a dormir
al hotel de sal.
Pero no este de abajo, Palacio de sal.
Pero no este de abajo, Palacio de sal.
No es el nuestro el lujoso PALACIO DE SAL ni el semi
lujoso LUNA SALADA .que te rascan el bolsillo en carne viva. El nuestro es un
sencillo HOTEL DE SAL en medio de la nada, arropado por las tinieblas.
Sal los muros,
sal el suelo, sal los techos y de sal la cama, las mesas y los asientos. Blanco
herido del rojo sangre de las borlitas de las llamas. Chocolate y albero de los
ponchos. Alfredo se mete en la cocina con las dueñas a preparar la sopa
mientras nos inventamos en los cuartos cómo pasar la noche que se presenta
peliaguda.
“? Mas mantas?”
Me mira como espantada la indiecita. Le digo que en la India dormimos en los
puros cueros y que aquí, por tanto, me parece que pernoctara en cámara
frigorífica. Por si acaso coloco con suma
atención y técnica depurada mi saco de dormir, abierto, que yo no soy fan de
los sarcófagos.
¡La cena, la
cena! Y todos salimos de las habitaciones a la carrera. En la mesa de al lado
un grupo de jóvenes y “jovenesas”judías-israelies están trincando botellas tras
botella de vinito chileno, que sabe a gloria según dicen y calienta el corazón
y otras vísceras internas menos espirituales.
Por la mañana, a
oscuras, café carretera y manta, o más bien saco azul que me envuelve como
sudario mientras el pobre 4 por 4 vuelve a la vida.
Ni imaginar podéis
como fue el paseíto nocturno al WC, que eso ponía. Lucecita luciérnaga tísica
en medio del blancor fantasmal, que no almidonado; menos todos los grados centígrados.
¡Qué aventura!
Y me preguntaba
yo. ¿Dónde están los inventores de inventos prácticos y necesarios? ! Jajaja!
Y hablando de cosas más serias con unos y con
otros sale a relucir el problema del OSCURECIMIENTO DEL SALAR, y la CRECIENTE
CONTAMINACION.
¿OSCURECIMIENTO? Sí La pérdida de ALBEDO a causa de la escasez de lluvias y nieve
que hace que el polvo de la cercana labranza arrastrado por los fuertes vientos, se quede en la superficie disuelto con la sal
formando costra de rico color canela.
¿Y qué es el ALBEDO? Pregunto, sonándome como cantico de mi adorado
profesor de Latín Sr. Mariner Bigorra,
el que consiguió, con su entusiasmo, mi rendida admiración por la lengua de
nuestro Séneca.
La respuesta del
sabio: “Es la BLANCURA”. El cociente
entre la radiación reflejada y la que incide en la superficie. Ej.: Si es el
100 % sería la nieve, un espejo. Pero el ALBEDO del SALAR DE UYUNI en 2010 era
sólo de 43 %, lo que le da una tonalidad pardusca en ciertas áreas.”
Doy gracias a
Eolo, soplando para otros pagos, por haber tenido el privilegio de admirar y
fundirme con esa inmensa blancura cristalina.
Salimos para las
LAGUNAS ALTIPLANICAS.
FOTOS: Cortesia de GOOGLE
FOTOS: Cortesia de GOOGLE
























