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martes, 18 de febrero de 2020

SUOXIYU: SUOXI VALLEY, PARAISO ENTRE LAS NUBES




SHUIRAOSIMEN
 
 Senda por el GOLDEN WHIP STREAM
 

¡Uf, madre mía! ¿Qué es este traqueteo por las escaleras? Y yo que había pensado aprovechar este ultimo día en el parque antes de emprender viaje a la temible SHANGHAI. La paliza de ayer se ve que me dejo KO, tendré que apurarme si quiero recorrer el SUOXI VALLEY, a pie, desde luego.
Esta vez todo me parece pan mascado hasta la entrada de ZHANGJIAJIE FOREST. De allí tomo la senda de la derecha hasta SHUIRAOSIMEN, “4 Puertas rodeadas de agua”, donde el GOLDEN WHIP STREAM  (arroyo Látigo Dorado) emerge de la selva acompañado de sus 4 riachuelos. Es fantástico escuchar todos estos apelativos tan poéticos, su imaginación inagotable. Doce km  por el fondo de este valle idílico flanqueado por agujas  de formas caprichosas que luchan por abrirse paso en la selva. Agua cristalina, rústicos puentecillos, cuevas kársticas invitadoras. De repente, la marabuntaaaaa. Andando a pasos agigantados he alcanzado las hordas de domingueros que se solazan pasito a pasito bien refrescados por los goterones, llamándose a gritos, lanzando risotadas al eco de las cuevas.
Acelero la marcha para desprenderme de tanta euforia y aprovecho para comprar una especie de rollitos de primavera en una placita de descanso que ha aparecido en un jirón de niebla.
Allí los dejo despatarrados dándole al diente y bebiendo sus agüitas restauradoras de energía vital, dicen. Yo, enfilo cuesta arriba con la intención de encontrar un camino por lo alto para encontrar la Shuiraosimen, ya que no quiero volver por la misma senda del rio.
“No, por ahí arriba no podrá volver”, me dice un jovenzuelo de tupe lánguido y zapatillas Ian Smith “personalizadas”.  “Nosotros vamos a coger el BAILONG ELEVATOR y de allí, en la gran plataforma, un bus eléctrico hasta la salida de WULINGYUAN. Es lo más conveniente”.


 El ascensor BAILONG

Ni caso. Pienso para mis adentros. Estos gilis con sus cables-car, sus elevators, sus trenecitos  panorámicos… Tan marqueados, ellos ¡Yo subo! ¡A pie! Ignorando su mirada condescendiente, compasiva más bien, a esta “anciana” presuntuosa de pelo rapado carcelario.
Subo subo derecha izquierda niebla mas niebla la lluvia arrecia y abrillanta los indicadores en un mandarín rutilante… Nadie.
El logo del “elevator BAILONG con flecha incluida me eleva el espíritu ya preso del DRAGON DORADO.  No me queda otra alternativa. “EL 100 Dragones elevator” me chupara 72 yuans (10,5 $USA) para dejarme al lado de la parada del busito de ayer. Mi destino me empuja otra vez a la entrada de WULINGYUAN.
Es este ascensor una obra maestra de ingeniería a 335 m del suelo, construido en tres años con un costo de 19 millones de USA $, e inaugurado en 2002. Tiene cabida para 48 pasajeros y en menos de 2 minutos te deposita en tierra firme con alas de mariposa. Me pongo a la cola, espero para poder pegarme al acristalado y, no sé, dos o tres segundos me siento enjaulada, atrapada por la selva con las respiraciones entrecortadas de mis aplastadores. Lo cierto es que entramos en una especie de tubo, se para, se abren la puertas de seguridad y salimos todos como de un sueño.
Esta vez ya sé me el camino y llego fácilmente a ZHANGJIAJIE, a mi pueblo…
He perdido un bus y debo esperar casi una hora en la estación. 

 Levanta, levanta la tapa y veras los manjares...                                                                                 


 Mi favorito el de mango
Es mi cumpleaños. Lo celebraré en el restaurante de cajas de bambú y me endulzaré la vida en la pastelería PINO, la de las tartas de mango.
Mañana rumbo a SHANGHAI.

FOTOS: Cortesía de GOOGLE





jueves, 27 de octubre de 2016

ENTRE PUENTES COLGANTES Y QUESOS CUAQUEROS (Costa Rica)




















"Estos puentes colgantes del volcán Arenal son bien chiquitos, nada en comparación con los de Santa Elena, tiene que ir allá". Insiste mi caballero Lazarillesco mientras me pone el mini video del Parque Selvatura. “Y ya ve, se lo aconsejo sin ningún provecho, yo no puedo vender los boletos...”Pero sí vendía el "transfer" a Santa Elena a través de la laguna.
Ya me decía yo...en algún sitio estaba el misterio. Lo compro.
Una buseta nos lleva hasta Rio Chiquito y nos deja a la orilla de la laguna en donde atracara nuestro barco para pasar al otro lado y subir en otro minibús hasta Santa Elena.
Las tres horas de navegación nos descubren las caras ocultas del ARENAL, su cráter más activo, y el CERRO CHATO, tan inocente e idílico desde el agua, envueltos en girones de nubes etéreas que vuelan, los enlazan, los coronan y los ocultan a nuestros ávidos ojos en esta mañana plomiza de lluvias torrenciales.
No se ve ninguna actividad deportiva en la laguna, ni pájaros, ni pescadores, sólo las lanchas turísticas surcan sus aguas negras.
Arribamos a la otra orilla y nuestras compañeras de viaje se despiertan y empiezan a remover sus mochilones, buscan su buseta y se preparan para continuar el sueño en la hora y media del trayecto. ¡Piedras y más piedras! Y curvas cerradas y prados y ganados: la NATURALEZA DOMESTICADA nos da la bienvenida. Me recuerda la montaña santanderina. Me duermo con una extraña sensación de familiaridad al ritmo de los trompicazos de nuestra buseta.
Por fin llegamos a una especie de pueblo de montaña indio con todo lleno de gringuitos afanados de un lado para otro. ¡Gran desilusión! Una pseudo plaza, una carretera polvorienta y empinada para llegar a cabañas Eddy y pelea por la reserva, de malos modos. Habitaciones minúsculas pero las zonas comunes amplias y bien pensadas para sus clientes preferenciales (USA  USA  USA). Las vistas desde la cocina-comedor-salón compensan las malas vibraciones del manager, el valle se extiende a perdida de vista y dicen, que en días claros, se puede hasta vislumbrar el mar de Puntarenas.


Tengo que buscar otro alojamiento. Pregunto, miro…caros y destartalados pretenciosos. Sólo Cabinas El Pueblo podría convenirme pero esta completo. Sin embargo, su manager-dueño, D. Félix diré, hombre cabal donde los haya, me sugiere la Guest House de su sobrino camino a Monteverde y en el colmo de su amabilidad le llama por teléfono y viene a buscarnos.
Cabinas Mary seria mi refugio en Santa Elena, fuera del hoyo gris hotelero.
Gente sencilla y agradable que hacen sus primeros pinitos en la hostelería después de haber trabajado más de 10 años (la madre) de cocinera en uno de los mejores hoteles de la zona. Ademas, mi vecinita un amor.



D. Félix viene a ver si todo ha ido bien y charlamos un buen rato de la “historia”de Monteverde, cuando sólo la Lechería daba de comer a las pocas familias que vivían en la zona. Eran los CUAQUEROS, refugiados de USA cuando la guerra de Vietnam, que vinieron a instalarse en la Costa Rica pacifista.


Félix no se hace de rogar:
 “Se hicieron famosos por sus quesos maduros, muy trabajadores ellos, muy emprendedores. Nosostros empezamos también a criar ganado para leche y todo funcionó bien por algún tiempo.
Pero llegó el dia en que la mala administración (supertécnica contratada para “ayudarnos”) lo desbarató todo y nos vimos en la pura calle. Yo, capataz, tuve suerte y con el dinero de la liquidación puse mi hotel que nos ha salvado la vida. La empresa la vendieron a los mexicanos, a la multinacional SIGMA ALIMENTOS en 2013, todo productos refrigerados. Comercializan “nuestras” marcas, apreciadas en todo el país”.





Al día siguiente salimos de mañana a SELVATURA que todos recomendaban como los mejores PUENTES COLGANTES por encima de del bosque lluvioso “ primitivo” de MONTEVERDE. Tres kilómetros de recorrido a una altura de entre 12 y 60 metros por puentes anchos y fuertes, que pueden aguantar hasta 80 personas.
GRACIAS A LA TEMPORADA BAJA, a la lluvia benefactora, casi no había gente en los puentes, solo me crucé con un grupo de jubilados norteamericanos que escapaban a toda marcha de los goterones.






Brillaban las copas de los arboles bajo la caricia de algún rayo de sol osado que acuchillaba la niebla colgada de las ramas bajas. Se oía el canto lejano de los pájaros escondidos en sus refugios y, de repente, alguien gritó: “Allí enfrente.. abajo…un QUETZALLLLLLLLLL. Pero la suerte no me sonrió y sólo pude vislumbrar una mancha rojiazul lanzada en picado por entre los ramajes. Tres horas en comunión con la NATURALEZA. Había cumplido uno de mis sueños más acariciados desde que un investigador del Institut Francais me contó como trabajaban por encima de la copa de los arboles en la Guayana Francesa.


Por la tarde quería ir andando hasta CERRO PLANO para ver dos tiendas de artesanía: Luna Azul y Art House, especializada en mascaras BORUCA Y MALEKU que había visto decorando un hotel.




Se desató un diluvio imponente ya llegando a Luna Azul y tengo que darle las gracias desde aquí a la joven encargada que me acogió, me contó tantas anécdotas interesantes y hasta tomamos el té juntas. Estudiante de enfermería, graciosa, de gusto exquisito y claros planes para el futuro: aconsejar a las mujeres de la zona en alimentación, cuidado de los niños y parto natural en el hogar…



En un claro salgo pitando por la carretera pedregosa hasta la Art House. Un diminuto “bosque lluvioso”, un GAZEBO DE MADERA PALPITANTE, una colección de pinturas extraordinaria de artistas locales(Selena Avendano, Rodolfo Uder, Julio Vargas …) y mascaras, mascaras de una imaginación desbordante: un cantico al color, a la suavidad de las formas, a las leyendas, a los dioses, a los diablos, a los animales protectores MALEKUS y BORUCAS. LAPAS rojas para la fidelidad; BUHO como guía de los viajes nocturnos; JAGUAR, para la audacia o la inteligencia; SERPIENTE DE CORAL, el poder, sólo para los chamanes y MARIPOSA, para la buena suerte y la paz.  Ligeras, en madera de bambú, de BALSA ( Ochroma Pyramidale) que es también muy utilizada en marquetería.








Vuelve a llover a cantaros cuando llego a la Escuela de Amigos de Monteverde, cerquita a LA LECHERIA. Una mujeruca me informa del bus local, el barato. El otro es más elegante y más rápido. Yo no tengo prisa y al cuarto de hora me encaramo en el bus, como dice ella, repleto de estudiantes de alguna escuela de Monteverde. Las escuelas privadas son muy caras pero buenas…para los ricos añade con una sonrisa de conmiseración.
Al día siguiente saldría en el primer autobús a PUNTARENAS por Lagartos y de allí, por la Costanera, a QUEPOS Y MANUEL ANTONIO. La espera, frente al mar y a la sombrita de los almendros del nuevo paseo marítimo Puntarenas incendiado por un sol rabioso, me devuelve al mundo de los sueños.
PUNTARENAS, la otrora “perla del Atlántico”, hace tiempo que perdió sus encantos.

FOTOS: Cortesía de GOOGLE