Bajamos del CHEPE en la estación de CREEL dispuestos a organizar la “expedición”
tantas veces soñada. Casa Margarita esta de obras, bien cerrada pero sus “ganchos “están en frente dispuestos
a camelar a todos los pasajeros del tren y llevárselos al otro Margaritas mas
nuevo más confortable, mejor decorado de lujo, ¡ vamos! Y todo eso por unos
cuantos dólares más, que merece la pena…
Me digo que por qué
no aprovechar este vehículo ofrecido graciosamente y acercarnos al centro del
pueblo. Veremos su joya y, siempre habrá
otros por allí que nos convengan. Guiño
“Es caro para
nosotros, mochileros jubilados del tercer mundo”. Regateamos hasta dejarlos exhaustos, pero no pueden darnos el
precio de su hermano menor. Dicen. Son amables, sin embargo, y nos permiten
dejar los mochilones para ir a ver otras Guest Houses de la competencia.
Otro “gancho”,
esta vez simpático y dicharachero, nos lleva finalmente a CABANAS RARAMURI en la misma calle al fondo. 350 pmx por una
linda habitación con baño, agua caliente, cafetera y hasta alfombra, en una
especie de patio jardín aparcamiento tranquilo. El gerente es un hombre joven
mestizo, musculoso que ilumina las tinieblas con su risa. Pelo rapado, vestido
de negro californiano intenta vendernos sus servicios: van, suburvan, quads,
motos, bicis, guías… No necesitaremos andar por ahí buscando… Escucho
pacientemente, que no es mi fuerte, apunto y salimos al pueblo para ver otras
ofertas. La agencia TRES AMIGOS, TAN
RECOMENDADA, está cerrada por ser domingo. Una mujer nos interpela delante del
escaparate. ¡Marchosa ella! Dice poder ofrecernos algo mejor si la acompañamos
a casa de su padre.
Duda. Los cinco
minutos se convierten en veinte por callejuelas apartadas del centro.
Finalmente es una casa familiar, sale su padre, el jefe, que disipa las
tinieblas.
“Pedro, mi hijo,
trabaja para TRES AMIGOS, va a venir ahorita y pueden platicar con él. Es muy
formal, no tendrán queja.”
Contratamos con
Pedro, la ruta, las paradas, los servicios…el precio total fijo. Le pido que lo
escriba de su puño y letra para no tener que discutir luego con el chofer y
acepta un tanto humillado.
“Yo creo en tu
palabra, Pedro. ¡Faltaría más! Pero así te creo mejor! Jajaja!”
“Saldremos pronto
y por el camino preguntaremos por los derrumbamientos de estos días. Ojala que
no tengamos que dar vueltas”
Y así empezó la “expedición” codiciada. 350 kilómetros,
desde la sierra alta a 2500metros hasta Batopilas a casi el nivel del mar.
Primero LA CABAÑA DE DONA PETRA, contra mi
voluntad, que a mí eso de
visitar casas de pobres con chofer no me convence. Sin embargo, veo por el
cartelito que la doña tiene organizado
su negocio, es que el maíz no da ni para comer con tantos trabajos…
Llegamos al EJIDO ARARECO, a 8 km de CREEL donde
se encuentran el VALLE DE LOS HONGOS, EL VALLE DE LAS RANAS Y EL VALLE DE LOS
MONJES (de los penes, dice Martin con una risita picarona), los sitios
emblemáticos de la zona. Pagamos.
Piedrones
calcinados por este sol ardiente al que solo resisten los cactus. El VALLE DE LOS MONJES me recuerda a
CAPADOCIA, aunque menos desolador. Perderse entre los penes, llamarse a voces
asustados, resbalarse al borde de las simas, extasiarse en la contemplación de
las diminutas flores escarlata que se asoman entre los pinchos. Ganas nos dan
de quedarnos hasta el atardecer.
Atravesamos ente los pinos y el LAGO ARARECO
aparece majestuoso ante nosotros salpicado por grupitos coloreados y
silenciosos de mujeres y niñas RARAMURIS/TARAHUMARAS (femenino, si, parece que
los niños están en la escuela) con sus cestillos, pulseras y muñequitas
indígenas.
La niebla se está
levantando y se prende remolona a las agujas de los pinos. Dos o tres barquitas
esperan en las aguas cristalinas. Las niñas nos siguen como perrillos
silenciosos, con la esperanza maltratada. No son estas las sonrientes y atrevidas niñitas indias que
te agarran de la mano o, que para desesperarte,
te tocan con sus manos pringosas y sus miradas desafiantes.
Tenemos que atravesar ahora El EJIDO CUSARARE, a
22 km de CREEL, 30 000 ha. de tierras bravas administradas por ejidatarios
RARAMURIS/TARAHUMARAS y algunos mestizos en torno a la MISION CUSARARE que
ellos reconstruyeron con sus manos. Pagamos también.
Lejos quedan los florecientes años 50 del presidente CARDENAS, quien
prestara ayuda incondicional a los indígenas
Después empezaría la saga de los mestizos ZAFIRO, destronados hoy en día
por los “indios”, como les decían ellos con desprecio.
El MUSEO LOYOLA de pintura religiosa está cerrado,
así que enfilamos hacia la CASCADA CUSARARE. Martin nos expide “Hale, vayan por el camino
marcado. Son dos km hasta la cascada entre los pinos. Yo aquí los espero”, con
la clara intención de echarse un sueñito.
El sol juega al
escondite entre los pinos, una brisita leve nos conduce hasta el despeñadero de
la cascada, sedienta en esta época del año.
“A partir de SAMACHIQUE, olvídense de los
pinos y la vida regalada. Nos quedan 3
horas para bajar a BATOPILAS por el
borde de los cañones BASIHUARE,
URIQUE y BATOPILAS. Pararemos en el MIRADOR DE LA BUFA, de allí la vista es
impresionante. De paso, recen, para que hayan limpiado la pista de los
derrumbamientos. Si no, vuelta para las nubes. “

A trompicones,
cobre en las paredes del cañón, luz polvorienta, acunados por madre desesperada
llegamos al PUENTE HUMIRA, que una brigada de trabajo estaba recomponiendo temporalmente. con tablones. ¡Pero nuestro Martin es
invencible! Y el HUMIRA, humillado, nos
deja el paso libre.
Ya solo nos quedaba sortear las piedras cansadas
de los derrumbamientos y afilar los ojos para descubrir a nuestra amiga la
SERPIENTE REY con su mirada de fuego.
. Pronto llegaríamos a nuestro destino: BATOPILAS.
FOTOS: Cortesia de GOOGLE
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