Noche prieta, el bramido del Pacifico hace
presagiar la tormenta. Los cocoteros se agitan en el solar de enfrente que no
se ha atrevido a comprar nadie.!"Una fortuna"! Tortuguero se ha
convertido en pasto de especuladores y ordenadores de turistas.
Desde las sombras de la escalera se oye la voz
dorada de José.
"Juan vendrá mañana a las seis para ir a los
CANALES, es conveniente llegar tempranito, antes que los animales se retiren
por el calor".
Y a las seis, allí estaba nuestro Juan, palas al
hombro, mochila a la espalda, atlético, sonriente, fino él en sus años mozos.
Su lancha es pequeña, apenas una barca que un viejo negro ayuda a botar,
calmando los sobresaltos que le producen nuestro abordaje. Él remando suavecito
por entre los jacintos, nada de salvavidas ni toldo; agüita fresca ni papas
crujientes. El sol, el sol incendiario y enceguedor atravesando la maraña
esmeralda, reflejado en mil espadas en las aguas del canal Tortuguero.
¡"Un basilisco"! Grita Juan como si
fuera el advenimiento del mesías. Verde que te quiero verde, el basilisco
inmutable en su rama. Garzas, garcetas, blancas, negras y, por fin, desaforado él,
nos anuncia a su amigo el caimán en sus lodos familiares. Un ojo, una cresta más
bien intuida. Un chapoteo. Así dos horas, cabeza rebozada y ojo avizor por
aquello de no desanimar a nuestro guía.
Volvemos y me digo que quizás era una pena haber
chapaleado por el río Negro, por el Pantanal colonizado de yacarés brasileiros antes
de aterrizar por estas aguas…
Sin embargo, TORTUGUERO gana con sus gentes afro
caribeñas, como le dicen en estos tiempos. Bien parecidos, marchosos (todos),
reidores (los niños), fieros (los viejos), bamboleantes seductoras (las
mujeres) con sus niñitos a la cadera, irresistibles y zalameras (dicen) las
jovencitas que el atardecer del sábado pasean su palmito por la calle principal
y única del pueblo bien taconeadas y embutidas, al fresco sus encantos.
Pero yo me pierdo por entre los arenosos caminos
del fondo del pueblo, entre las imponentes casas de láminas de madera ajadas
por las lluvias y corrales atiborrados de cacharros inimaginables a la espera
de rendir servicio. La televisión o la radio atrona y un alegre guirigay de
voces se escapa por las ventanas. Pequeñas parcelas, algún cocotero y niños! Niños
omnipresentes! Pequeñitos peleando, serios escolares mochileros, jovencitas
uniformadas, jugadores de futbol. Todos afro caribeños…! y la tierra es suya!
Me doy cuenta que no veo a nadie pidiendo limosna
ni tirado por el suelo como es el caso de San José, Puntarenas, Limón...es decir
grandes pueblos o ciudades acumuladoras de miseria.
Algunos medio europeos quieren convencerme de la
“blanquitud” de “todos” los costarricenses, de su empuje, de sus capacidades
intelectuales superiores a las otras etnias que residen en el país, donde incluso
los mestizos cuentan como blancos. Y sigue perorando embalado.
Entonces le confieso cómo yo había estado enseñando
a mis alumnos parecidas mentiras y cómo había salido del error tras consultar
las Estadísticas de Población del Gobierno (Vean como se autodeclaran: 83,63%
de blancos+mestizos, 7% de mulatos, 2,5% de indígenas y 1% de negros). Sin
embargo, los resultados de los ESTUDIOS GENETICOS realizados en 2008 en el
Valle Central y aparecidos en LA NACION.COM de la revista PLoS Genetics: Los
“blancos” sólo tendrían un 65% de su ADN de tipo europeo, junto a un 30%
indígena y un 5% negro.
Para quitarse las telarañas de los tópicos
racistas anclados todavía fuertemente en la sociedad costarricense nada mejor
que pasarse por el blog de LAS MUJERES AFROCARIBEÑAS, escuchar a EPSY CAMPBELL,
YALILE ESNA WILIAMS, MAUREEN CLARKE CLARKE y leer a QUINCE DUNCAN cuando
analiza el cuento COCORI, el bien amado de los costarricenses de pro,.
publicado en el blog de MUJERESAFROCOSTARRICENSES.
EPSY CAMPBELL, DIPUTADA
QUINCE DUNCAN, profesor y escritor
Para terminar, insisto en que Costa Rica se ha
declarado un estado multirracial y multi cultural y que el próximo 30 de agosto
se celebrara un año más el DIA DE LA PERSONA NEGRA Y LA CULTURA
AFROCOSTARRICENSE (Día del Negro) con conciertos, exposiciones de pintura,
charlas, foros, gastronomía, juegos… y “Gran Parade” por las calles de la
ciudad de Limón.
Continua la lucha abierta y necesaria contra los
prejuicios étnicos y raciales. Exigen que se reconozcan en igualdad de
condiciones los aportes de la cultura AFROCARIBENA a la nación costarricense.
El cielo se derrumbó durante la noche. Un monzón
desaforado convirtió el pueblo en laguna y ahí tuvo que salir bajo el aguacero
hasta el muelle para coger el barco que le llevaría a Moin por los paradisiacos
canales y de allí a CAHUITA y su parque nacional, joya marinera.
FOTOS: Cortesia de GOOGLE
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