Había pasado tres
días arropada por la más calurosa de las sonrisas, de la generosidad sin límite,
de la delicadeza extrema: ¡mis amigas de OTTAWA!
Hoy, en medio de esta feria de rosas “amorosas” (del
pobre San Valentín) me ha venido a la memoria sus palabras de despedida en su maravillosa floristería
aquella tarde a la vuelta del parque de GATINEAU.
“Mira, escoge una “rosa eterna”. ¿Sabes? La pones en
tu escritorio, no tienes que echarle agua, va a quedarse así hasta que vuelvas
con nosotras. Cada día la admiras con embeleso y pronuncias nuestro nombre. Tus
palabras llegaran hasta nuestro corazón. “
La guardé como joya en
mi mochila y allí está en mi escritorio esperándome.
Ni idea tenía yo de esas “rosas eternas”; yo me había
quedado en las flores de tela y de las que secábamos envueltas en papel de seda
en los diccionarios y en los tomos de las enciclopedias, las que tenían la suerte de poseerlas .
Algo me explicó mi amiga Peggy que me encendió la
imaginación y aquí estoy buscando e INFORMANDOME (para roña de algunos) del proceso que permite “matar” a
las suntuosas rosas ecuatorianas, para hacerlas volver a la “vida” con todo su
esplendor; zombis bellísimas de todos los colores imaginables, de una tersura
incomparable y delicadamente perfumadas.
¿Cómo?
El secreto está en la GLICERINA. Y ahí se me ponen los pelos
de punta porque, las rosas recién
cortadas, son sometidas a un baño de agua tibia con glicerina/liquido de origen
vegetal… hasta que sube por sus venas y las mata suavemente. Dicen.
“Revividas” las rosas,
pueden ser utilizadas para toda clase de decoraciones y recordatorios. Su
precio varía entre 2$ USA y 30$ USA,
pudiendo personalizar los encargos a gran escala.
ECUADOR, segundo
exportador mundial de rosas frescas de tallo largo, alcanza los 800 millones de
$ USA contra 15 millones de las ROSAS ETERNAS.
De momento.
La crisis lo decidirá.
FOTOS: Cortesía de
GOOGLE


