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jueves, 2 de noviembre de 2017

COLUMBIA ICE FIELDS: ATHABASCA GLACIER y SKYWALKS
















Mareada estoy de tanta búsqueda. No hay forma de llegar a estos hielos, sin vehículo, por menos de 150 Ca$. Finalmente me decido a preguntar en la agencia del omnipotente BREWSTER, una compañía local dedicada al turismo de montaña. Ellos lo dominan todo: transporte, tours, hoteles, atracciones, vía ferrata…!qué es lo que no controlan! Han invertido millones de $ en “atracciones “dentro (y digo DENTRO) de los PARQUES NACIONALES DE BANFF Y JASPER, para desesperación de los ambientalistas.

La agencia está en su hotel, y a quién me encuentro? Pues a un catalán, esta vez, que experimenta “el sueño canadiense”, que también tiene sus defensores.
Me cuenta que trabajó primero en Vancouver y que ahora está esperando una buena oportunidad que le ha propuesto un cliente.
Me aconseja unirme al grupo para la marcha sobre el GLACIAR ATHABASCA, 4 horas, equipo incluido…El problema es que ya pasé la edad de la jubilación, le digo con cara de mosca muerta. Ah, entonces, no puede ir. Piden documentación, son muy estrictos, para ahorrarse problemas.
Conclusión, que me toca ir con otro grupo que irá en autobús: LAKE LOUISE, carretera escénica con oso incluido, ATHABASCA GLACIER CON EL ICE EXPLORER, SKYWALK EN COLUMBIA ICE FIELD en el JASPER NACIONAL PARK.
Mas lagos, mas picos nevados y hasta lunch buffet y merienda picnic…
¿Hay quién de más por casi 200 Ca $? Me digo, que es una vez en la vida, que está altamente recomendado, con certificado de excelencia de TRIPADVISOR. No escucho mi vocecita amiga que siempre me aconseja bien. “Cállate, aguafiestas”, le digo mientras aun estoy a tiempo de evitar la catástrofe.
Pero claro, ya estaba embarcada de buena mañana, rodeada de turistas deseosos de aventura, y, encima, ellos venían de Calgary, ¡los pobres! Exultantes de emoción ante la aventura.

Tras mucho “admiramiento y oh oh ohs” llegamos al GLACIER SKYWALK, a pie de carretera. Nuestro grupo tenía hora reservada y eso nos evitó las aglomeraciones consabidas. Hay que reconocer, y lo admiro, que es una maravilla de ingeniería de acero estructural, de cristal estructural y algo de madera que costó 21 millones de CA $ y tardó 3 años en construirse. Es un circuito de 1 km cuyos primeros 400 m albergan una exposición/interpretación del cañón, las montañas, los fósiles y animales y los aborígenes que vivian en la zona, todo muy bien explicado por la audio guías. A continuación la estrella: una plataforma de cristal a 280 m sobre el SUNWAPTA WALLEY rodeado de picos nevados que se proyecta 35 m sobre el precipicio.
Este suelo cristalino me recuerda el puente Calatrava de Bilbao que tantos mareos y angustias daba a ciertas personas y que han terminado por recubrirlo.
Aquí también, al principio, da una extraña sensación de andar por los aires y cuando ya en el medio empieza ese levísimo bamboleo, uno tiene el reflejo de ir a aferrarse a la barandilla o sentarse en el suelo. Pero de ahí a definirlo y venderlo como una experiencia única y altamente emocionante y terroríficamente sorprendente va un abismo.
Llegamos al restaurante en olor de multitudes…baile de mesas y gentes a la caza de sillas, platos y cubiertos, bebidas, colas en el inmenso buffet y, de repente, como por arte de magia, quedamos solos acompañados por un ejército de camareras que preparan nuestro turno. Todo es un baile cronometrado y hay que salir con la comida en la boca, así es que me preparo un amaretako con unos cuantos brownies para más tarde.
¡Salir salir salir! El tiempo apremia, nuestro turno no puede esperar, se desgañita el guía.



Y en esas llegamos al punto donde se aborda el ICE EXPLORER, una especie de autobús monstruo para 56 personas, especialmente preparado para andar por el hielo, ir cabeza abajo cabeza arriba, con unas ruedas monstruosas.
“22 de estos TERRA BUS pertenecen a Brewster, sólo uno trabaja en la Antártida para la investigación. Cuestan 1 millón de CA $” Dice el chofer-guía todo musculo con orgullo como si fuera suyo propio. ¿Alguna pregunta? Silencio.
Estamos en el GLACIAR ATHABASCA en el Columbia Icefield, uno de los mayores campos de hielo no polar del mundo.
Bajamos y nos regala 20’, ni uno más, para andar y sacar fotos y chupar hielo y coger agua… por encima del glaciar, que en 125 años ha perdido 1 km y medio de longitud y la mitad de su volumen. Los mojones atestiguan la terrible recesión del Athabasca con su cola de pedrería.
Nos recoge nuestro Míster Musculo y nos devuelve en una nube de polvo al acceso.
¿Propina? Tengo ganas de pedirle que me devuelvan mi dinero, más bien.

Y me pregunto.
¿Cómo el Gobierno de Canadá ha permitido estos dos negocios privados en PARQUES NACIONALES, supuestamente protegidos?
¿Cómo, además, permiten el acoso incesante al GLACIAR ATHABASCA en esos monstruos motorizados que vomitan miles de gentes cada temporada sobre sus hielos en recesión?
“DINERO DINERO DINERO” dicen los defensores del medio ambiente.









Pero yo no me conformo, quiero descubrir el secreto del ATHABASCA, su alma escondida en sus entrañas al amparo de la horda vociferante y pagadora.
Así me entero que WILL GADD, guía y escalador glaciar, muy preocupado por la desaparición de glaciares a causa del cambio climático, contactó con el profesor-científico SHARP MARTIN de la UNIVERSIDAD DE ALBERTA y organizó una expedición en colaboración con el MUSEO DE CIENCIAS Y TECNOLOGIA DE CANADA. https://www.redbull.com/be-fr/escalade-glace-will-gadd-glacier-athabasca
El objetivo era comprender como el agua se desplaza bajo el glaciar, a fin de que se pueda modalizar-modelar su retroceso.
Por una grieta bajaron en vertical hasta los 110m de donde, al percibir crujidos extraños, temerosos de alguna catástrofe, decidieron volver a la superficie.
Constataron que aunque la temperatura exterior era de -37 grados, dentro de la grieta no superaba los 0 grados debido al aire caliente que emerge de las entrañas de la tierra. Este es un glaciar “templado”, y si la temperatura aumenta 1 grado, las consecuencias pueden ser dramáticas.
 “Hasta los 30 m una luz azulada nos envuelve en la irrealidad más bella; a 50 m una tenue luz y después, la noche más negra”.

¿Qué descubrieron?
Al principio, en la gruta, debieron sortear pozas de agua como habían previsto. Más tarde hicieron un descubrimiento sorprendente: manchas amarillas en las paredes de la grieta que no podían deberse a las rocas.
Se trataba de BIOFILMS, algo que no se había visto jamás anteriormente bajo un glaciar. Se tomaron muestras y fueron enviadas para su análisis a la universidad de BRISTOL, a cargo de ASHLEY DUBRIC…
A 100 m constatan estupefactos que las grietas en las paredes no chorrean agua como habría que esperar ya que el hielo se va derritiendo a causa de la enorme presión.
“Llegados a los 110 metros, el miedo a lo desconocido, nuestro peor enemigo en esas profundidades, nos hizo volver aunque presentíamos que podíamos estar cerca del punto donde el glaciar se conecta a la superficie, unos 20/60 m mas de recorrido.” Precisa GADD.
Esta expedición impresionante, estas fotos bellísimas, el coraje de estos hombres, su amor por la ciencia y la Naturaleza, me han reconciliado con la vida, con el verdadero GLACIAR ATHABASCA en peligro de desaparición como tantos otros de nuestro atormentado planeta.
¡Gracias, WILL GADD! 


FOTOS: Cortesía de GOOGLE